01/06/2026
La ansiedad se ha convertido en una compañera silenciosa para muchos, incluso quienes aman a Dios sienten el peso de pensamientos divididos y emociones agitadas.
Jesús, en el Sermón del Monte, nos hace un llamado directo a no permitir que el afán gobierne nuestras vidas.
Estamos comenzando esta serie de mensajes titulada “Primero lo primero”, esperando que sea de gran bendición para todos. Aquí les dejamos los puntos principales aprendidos:
Tema: Primero el corazón, emociones bajo el Reino.
Texto bíblico: Mateo 6:25-30
“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?”
Duele decirlo, pero vivimos en una generación cansada en muchos aspectos. Nuestra mente está saturada de información, los afanes de cada día agotan, la abundancia o escasez de dinero nos produce ansiedad y después llega el estrés queriendo ocupar un lugar que no le corresponde.
En medio de una cultura que va muy rápido y no descansa Jesús nos da una palabra que nos invita a reflexionar en lo siguiente:
1. Jesús dice: “No se afanen”.
Jesús nos llama a gobernar las emociones (v.25).
La palabra afán aquí implica: ansiedad constante, mente dividida y distraída, corazón agitado.
Por eso es un llamado a que el miedo y la desesperación no sean los que controlen nuestras vidas.
Cuando el control sale de las manos de Dios, inmediatamente entra el miedo. Vivir dominado por el afán revela una fe debilitada.
2. Jesús dice: “¿No es la vida más?”.
Jesús nos llama a recuperar el valor correcto de nuestra vida (v.25b).
Por eso nos confronta, porque no podemos reducir la vida a simplemente sobrevivir. Cuando olvido quién soy, me desespero por lo que tengo.Muchos creyentes aman a Dios, pero viven como si todo dependiera de ellos.
3. Jesús dice: “Miren las aves, los lirios”.
Jesús nos llama a confiar en Dios (v.26–29).
La ansiedad no añade provisión únicamente nos roba paz. La confianza en Dios es una disciplina espiritual y se ejercita en cada proceso.
Debemos confiar que Dios es nuestro proveedor y tiene cuidado de nosotros aun cuando no lo vemos.
4. Jesús dice: “Hombres de poca fe”.
Jesús nos muestra la raíz espiritual del afán (v.30).
La falta de fe es el problema y no es que no creamos en Dios, es que muchas veces no confiamos plenamente en su cuidado. Debemos aprender a soltar el control y rendir la preocupación a Dios.
La raíz del afán es una fe inmadura que intenta cargar lo que sólo Dios puede manejar. La vida es más que lo material y nuestro valor no depende de lo que logramos o poseemos.
Dios llama a recuperar una identidad que no obtuvimos del esfuerzo humano, sino que nos fue dada al ser sus hijos.
El llamado de Jesús para nuestras vidas hoy es a ordenar nuestro corazón y permitir que Dios gobierne lo que sentimos.