12/12/2025
8 CONSEJOS PARA LOS LECTORES DURANTE LA MISA
La Liturgia de la Palabra es una parte fundamental de la Misa. Antes de llegar al momento de la Eucaristía, se proclama la Palabra de Dios, que en los domingos y solemnidades incluye dos lecturas, un salmo responsorial y el Evangelio.
Por lo general, los laicos tienen el honor de proclamar estas lecturas, lo que convierte el papel del lector en una responsabilidad clave para que los fieles escuchen el mensaje que Dios quiere transmitir a través de las Escrituras. Por ello, proclamar las lecturas de forma clara, solemne y comprensible es vital para enriquecer la experiencia espiritual de la comunidad.
Estos 8 consejos, ofrecidos por Ángel Manuel Pérez Vázquez, locutor profesional, católico comprometido y profesor de lectura litúrgica, te ayudarán a cumplir este servicio con excelencia:
1. Ajusta el micrófono correctamente.
Antes de comenzar, coloca el micrófono aproximadamente a una cuarta de distancia de tu boca. Esto asegura que tu voz se escuche con claridad.
2. Prepárate con antelación.
Lee la lectura previamente, al menos dos veces. La primera para comprender el mensaje, y la segunda para identificar palabras complejas o nombres difíciles. Si es posible, léela en voz alta para practicar entonación y ritmo.
3. Empieza con calma.
Inicia la proclamación de forma pausada, evitando la precipitación. Esto permite que los fieles conecten contigo y sigan el mensaje desde el principio.
4. Proyecta tu voz.
Para que se te escuche con claridad, respira profundamente y abre bien la boca al hablar. Esto no solo mejora la proyección de tu voz, sino también su articulación.
5. Reconoce la importancia de tu misión.
Recuerda que estás prestando tu voz a la Palabra de Dios y sirviendo a tu comunidad. Esta perspectiva eleva el sentido de tu labor y te ayuda a proclamar con devoción.
6. Corrige los errores con serenidad.
Si cometes un error, detente brevemente y repite la palabra o frase de forma tranquila. No es necesario pedir disculpas; continúa con confianza.
7. Haz pausas significativas.
Los silencios son esenciales para destacar las palabras y darles mayor impacto. Usa las pausas para respirar y permitir que los fieles mediten en el mensaje.
8. Termina con solemnidad.
Al finalizar, espera unos segundos, mira a los asistentes y proclama con calma y reverencia: “Palabra de Dios”. Permite que los fieles respondan y luego retírate del ambón con discreción.
Un servicio lleno de gracia
Leer durante la Misa no es solo una tarea técnica; es una oportunidad de ser instrumento de Dios para comunicar su mensaje. Prepárate con dedicación, entrega tu servicio con amor, y recuerda que, a través de tu voz, estás llevando la Palabra a los corazones de los presentes.