08/26/2026
🐟 La encontró casi sin vida junto a un santuario bajo el mar
Hiroyuki es un buceador japonés que, desde hace décadas, cuida un pequeño santuario sintoísta ubicado en el fondo de la bahía de Tateyama. 🌊
En una de sus inmersiones, notó algo cerca del portal sumergido: un gran pez que no se movía ni comía. Estaba herido.
Se llama Yoriko, y pertenece a una especie de rostro tan particular que casi parece humano.
Hiroyuki decidió ayudarla. Bajó día tras día a alimentarla, cangrejo por cangrejo, hasta que recuperó la salud. 💙
Desde ese momento, algo cambió entre ellos.
Hoy, cuando el buceador se acerca al santuario y golpea suavemente un trozo de metal, Yoriko sale nadando de inmediato a su encuentro.
Él incluso la saluda con un beso. "Yo soy el único al que ella permite hacerlo", dice. 🐠
Han pasado más de 25 años, y su amistad sigue intacta bajo el agua.
"Diría que nos entendemos", cuenta Hiroyuki. No con palabras, sino de esa forma que solo el cariño verdadero conoce. ✨