09/08/2026
Cuando quise empezar a dedicarme a transformar la forma en la que viven, sienten, piensan y actúan las personas que viven con estrés, cansancio, fuera de forma física y con una vida emocionalmente pobre, hice lo que siempre hago cuando quiero dominar algo: hacerme preguntas.
¿Alguien ya lo ha hecho? (¿Hay mercado para esto?)
¿Quién es el mejor del mundo en esto?
¿Cómo puedo acercarme lo máximo posible a él y beber directamente de la fuente del conocimiento?
Muchas de las respuestas a esas tres preguntas apuntaban al mismo nombre: Tony Robbins.
La información de Google y muchas personas dicen que su trabajo se basa en la Programación Neurolingüística (PNL). Sin embargo, después de haber estado en una formación en vivo con él y de haber leído tres de sus cuatro libros, puedo decir que tanto Google como esas personas hicieron un trabajo de investigación bastante superficial.
El ser humano, por economía cognitiva, necesita etiquetar para ordenar la realidad en su mente. Ve un indicio de una disciplina como la PNL en el speech de Tony y automáticamente lo cataloga como tal.
Desde hace tiempo practico un principio muy sencillo: si no conozco una disciplina en profundidad, no tengo suficiente información, no se encuentra dentro de mi círculo de influencia o no dispongo de un argumento sólido sobre el que basar mi criterio, no opino.
Digo algo tan simple como: no lo sé o no tengo suficiente información.
Sobre Tony, después de haber leído más de 1.500 páginas de sus libros y de haber pasado 16 horas en uno de sus seminarios, no sabría decir si es principalmente PNL, técnicas de hipnotismo, estoicismo o simplemente un motivador extraordinario.
Lo que sí sé es que puede cambiar la vida de casi cualquier persona que se cruce con su discurso en un instante.
Y ese es el poder que persigo: cambiar la vida de una persona en el menor tiempo posible y de la forma más eficaz.
Transformar vidas insatisfactorias en experiencias vitales plenas.