09/15/2026
EL SONIDO DE LA SALVACIÓN. 🐾🥺🧢✨
¿Qué harías si el amigo más noble de tu cuadra estuviera a punto de desaparecer y no tuvieras dinero para protegerlo? En nuestro barrio, hay un gran temor cada vez que pasa la camioneta municipal. Se llevan a todos los callejeritos que andan sin collar, y nadie sabe a dónde van a parar. El mes pasado ya se llevaron a dos. Todos sabíamos que Rufo, un perrito de pelaje alborotado color miel que duerme en la puerta de la tienda, era el próximo en la lista.
Los niños de la cuadra lo aman, pero no tenían dinero para comprarle un collar de verdad. Así que pasaron una semana entera recogiendo tapas de plástico de las gaseosas: en la calle, en la tienda, en los tachos. Con un clavito caliente les abrieron un huequito y las fueron ensartando en un pasador viejo. Le quedó un adorno muy peculiar, pesado y de mil colores. Algunos adultos se burlaban y le decían «el perro reciclado».
El jueves volvió a pasar la camioneta. Yo estaba asomado en la ventana con el corazón a mil. Los señores se bajaron, vieron a Rufo en la esquina, le miraron el collar casero y se quedaron pensando. Uno le hizo una seña al otro, se dieron la vuelta y se fueron sin él. Ese humilde collar demostró que Rufo sí tiene dueños: tiene como veinte dueños pequeños. Ahora, cada niño que toma una gaseosa le guarda su tapita. Y todos sabemos que Rufo viene subiendo la calle mucho antes de verlo, solo por el alegre sonidito de las tapas que le cuelgan del cuello.