10/22/2025
Antes de poder seguir molestándola, apareció Luke Bennett, defensa del equipo. Un tipo enorme, con sonrisa de tiburón y cerebro del tamaño de una putx almendra. Le ofreció un tragx y se inclinó para hablarle al oído, demasiado cerca. No escuché una mierdx de lo que decían, pero sí vi algo que me jxdió por dentro: Chloe sonrió.
Sonrió en serio.
—Vamos, Harrington, solo uno —dijo Luke, tomando su mano.
Ella dudó. Yo abrí la boca para detenerla, pero la muy testaruda lo tomó de todas formas y se dejó llevar entre la multitud.
Intenté seguirle el paso, pero me obligué a no hacerlo. Respira. No eres su niñera, no eres su novio. Solo un idiotx que no puede sacarse sus rizos de la cabeza.
Así que me serví otra cervezx.
Una hora después, todo se fue al carajx.
Chloe reía demasiado. Demasiado alto, demasiado libre, demasiado… fuera de ella. Sus pupilas dilatadas y su toga, mal ajustada. Yo sabía cómo se ve alguien borrachx, pero esto no era eso. Esto era distinto.
Escuché risas detrás de mí. Los idiotxs del equipo estaban acorralados en un sofá, con cara de quienes ven un show privado. Todos con cervezxs en la mano, sonrisas torcidas y comentarios en voz baja.
Me acerqué, solo para oírlo, solo para comprobar lo que ya sospechaba.
—¿Funcionó el Pink Devil? —preguntó uno.
—Luke dijo que sí —respondió otro, riéndose.
Y ahí lo sentí. Ese punto exacto donde mi cabeza se apagó y solo quedó la rabia. Pink Devil: una de esas mi**das que mezclan con vodka para “ablandar” a las chicas difíciles. Asco, puro asco. La clase de mierdx que usan los cxbardes cuando no tienen nada más que ofrecer.
Busqué a Chloe con la mirada. La encontré en el centro del salón, riendo mientras Luke le tomaba la cintura con descarx, le acariciaba los muslxs, la cadera, la trataba como un trofeo ganado y, lo peor: ella no se resistía. No podía.
Chloe apenas podía mantenerse en pie. Tropezaba entre sus brazos mientras él le susurraba algo al oído. Le bxsó el cuellx y, sin disimular, miró al grupo, levantando las cejas: “Ya la tengo”, decía su sonrisa.
Y ahí fue. Esa mirada, esa risa, esa toga cayéndole del hombro, dejando ver la piel blanca y temblxrosa. Algo dentro de mí se rompió.
—No. —Fue lo único que salió de mi boca, porque sabía muy bien lo que iba a ocurrir…
🔥