08/07/2026
Hoy escribo como madre cubana, con el corazón en la mano.
La situación económica que vivimos en Cuba ha llegado a un punto que resulta muy difícil de sobrellevar. Cada día los precios suben más y el salario de un trabajador ya no alcanza para cubrir las necesidades más básicas de una familia.
¿Cómo es posible que un pomo de aceite llegue a costar alrededor de 6,000 pesos cuando muchos trabajadores ganan 5,000 pesos al mes o incluso menos?
Las madres cubanas vivimos haciendo milagros. Nos levantamos cada día preguntándonos qué vamos a cocinar, cómo vamos a estirar el dinero y qué más podemos inventar para que a nuestros hijos no les falte un plato de comida.
Solo comprar una bolsa de arroz de 1 kg, una bolsa de frijoles y un tubo de spam puede representar un gasto enorme. Y eso sin contar el aceite, los condimentos, los productos de aseo, la ropa, los medicamentos, el transporte, la electricidad y tantas otras necesidades que forman parte de la vida diaria.
No escribo estas palabras para generar polémica. Las escribo porque esta es la realidad que vivimos miles de familias. Porque detrás de cada madre hay noches sin dormir, preocupaciones constantes y un esfuerzo inmenso por sacar adelante a sus hijos.
Ojalá llegue el día en que ninguna madre tenga que elegir entre comprar comida o cubrir otra necesidad esencial. Mientras tanto, seguiremos luchando por nuestras familias, con la esperanza de que las cosas puedan cambiar.
A todas las madres cubanas que cada día hacen lo imposible por sus hijos: mi respeto, mi admiración y un abrazo enorme. No están solas. ❤️🇨🇺