07/05/2026
Policía multado tras pasar el fin de semana del 4 de julio consolando a un oso que vomitaba.
Todo comenzó cuando unos campistas llamaron a la policía al ver a un oso comportándose de forma extraña cerca de unos refrigeradores. Al llegar, el oficial encontró al animal rodeado de envoltorios de helados del 4 de julio. Había comido tantos que apenas podía caminar y, poco después, comenzó a vomitar entre los árboles.
En lugar de marcharse, el policía permaneció cerca durante casi cuatro horas para asegurarse de que el oso no se ahogara, no se acercara a los campistas y recibiera ayuda. Aunque pidió asistencia varias veces, nadie llegó de inmediato.
Al regresar a la estación, fue multado por permanecer demasiado tiempo en el lugar. Su respuesta fue sencilla: sabía que el oso había causado el problema, pero una vez que estaba enfermo y asustado, no le pareció correcto abandonarlo.