09/19/2023
ESTAN PRESOS EN NY
Por Bolivar Balcacer
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en Nueva York se encuentra en una encrucijada crítica a medida que se acercan las elecciones dominicanas de 2024. Si el partido no logra recomponerse, podría enfrentar su cuarta derrota consecutiva en la urbe neoyorquina. Uno de los problemas más graves que afecta al PLD en este momento es el fenómeno del grupismo, la guerra interna y la traición tanto dentro como fuera de ese partido.
Es evidente que líderes como Emiliano Pérez Espinosa y Pablo Zorrilla no están desempeñando un papel constructivo en la unidad del partido. En lugar de fomentar la cohesión, parecen estar incentivando divisiones internas que solo perjudicarán al PLD a corto y largo plazo. Además, la pérdida del local principal debido a una mora con el propietario agrava aún más la crisis financiera del partido donde la tacañeria brilla por si sola. La presencia del denominado "Clan de los Collados," que busca imponerse por la fuerza y secuestrar al PLD con la pre candidata Mercedes Collado como figura destacada, también contribuye al caos interno, a pesar de que el transfugismo es notorio en ese grupusculo invisible de la comunidad.
El grupismo no se limita solo a los mencionados, ya que líderes como el ex presidente Frank Cortorreal y Luis Lithgow también parecen estar más enfocados en sus propios intereses que en los del partido. Esta división interna debilita significativamente al PLD en Nueva York. Además, la carencia de un equipo de prensa competente agrava la situación, ya que aquellos que manejan los micrófonos parecen estar conspirando no solo contra su propio partido, sino también colaborando con los adversarios, dada su apatia y deslenguamientos en las redes sociales.
La candidatura de Abel Martínez, aunque prometedora, enfrenta desafíos significativos en Nueva York debido al divisionismo, el grupismo y la falta de relaciones públicas efectivas en la mayoría de los dirigentes peledeístas. En este contexto, es imperativo que el PLD en Nueva York busque urgentemente una reconciliación interna, promueva la unidad y establezca una estrategia de comunicación más sólida para recuperar la confianza de los votantes. Si no aborda estos problemas de manera efectiva, el partido podría enfrentar otra derrota electoral en 2024 en la Gran Manzana y una segura desaparición sin contar el abstencionismo general que ya vimos en la recien finalizada primaria del PRM que demostro una anemia gigantezca que averguanza a todos lo que hacen vida politica en la bebel de hierro y que parece se repetira en los procesos por venir.
La preocupación que se percibe en la campaña política dominicana en Nueva York, donde algunos aspirantes y sus seguidores recurren a intimidaciones y amenazas, es un fenómeno lamentable que socava los principios democráticos y la libertad de expresión que son fundamentales en la sociedad estadounidense. Este tipo de comportamiento no solo es inaceptable, sino que también refleja una falta de respeto por las normas democráticas y socava la confianza de la comunidad en el proceso político.
Es cierto que algunos individuos que incursionan en la política pueden estar motivados principalmente por intereses personales, como la búsqueda de financiamiento y poder, en lugar de un genuino compromiso con el bienestar de la comunidad. Esta percepción de los políticos como promeseros que no cumplen ha llevado a un desencanto generalizado en la comunidad, tanto en los políticos locales como en los que vienen desde la República Dominicana. Este desencanto es comprensible, dado que la confianza en los políticos se ha erosionado debido a promesas incumplidas y a un sentimiento de que los políticos no representan verdaderamente los intereses de la comunidad.
Es fundamental que los actores políticos y los candidatos en Nueva York, y en cualquier otro lugar, se adhieran a principios éticos y democráticos en sus campañas y en su comportamiento en general. La comunidad merece un proceso político transparente y respetuoso, donde las ideas y propuestas sean el centro del debate, en lugar de recurrir a tácticas intimidatorias. La participación activa de la comunidad en la política es esencial para el funcionamiento saludable de la democracia, y el comportamiento negativo de algunos individuos no debe desalentar este involucramiento. En última instancia, es responsabilidad de los ciudadanos y líderes comunitarios rechazar estas prácticas perjudiciales y promover un proceso político más inclusivo y respetuoso en Nueva York y en cualquier otro lugar.