08/26/2026
¿Qué pasó con el sacerdocio?
Bajo la Ley, Dios estableció el sacerdocio de la tribu de Leví, y Aarón y sus descendientes fueron escogidos para servir como sacerdotes (Éxodo 28:1; Números 18:7). El sumo sacerdote tenía una función única: entrar detrás del velo al Lugar Santísimo en el Día de la Expiación (Levítico 16:2, 15–17).
Pero Hebreos hace una declaración sorprendente: Jesús es nuestro gran Sumo Sacerdote (Hebreos 4:14).
Aquí surge una pregunta importante. Jesús no pertenecía a la tribu de Leví; Él vino de la tribu de Judá (Hebreos 7:13–14). Entonces, ¿cómo podía ser sacerdote?
La respuesta ya había sido anunciada siglos antes en las Escrituras:
“Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Salmo 110:4; Hebreos 7:17).
El sacerdocio levítico no era el destino final. Hebreos explica que aquellos sacerdotes eran muchos porque la muerte les impedía continuar, pero Jesús, porque permanece para siempre, tiene un sacerdocio permanente y vive para interceder por los que se acercan a Dios por medio de Él (Hebreos 7:23–25).
Jesús es el Sumo Sacerdote prometido y definitivo.
Pero esto nos lleva a otra pregunta. Hebreos 5:1 dice que todo sumo sacerdote es constituido para presentar ofrendas y sacrificios.
Entonces, si Jesús es nuestro Sumo Sacerdote…
¿qué sacrificio ofreció Jesús?
Eso lo descubriremos en la Parte 7 de la serie “¿Cómo cumplió Jesús la Ley?”