01/07/2026
Incoherencia…
* Hablan de amor por las almas, pero no aman (Algunos líderes no permiten más iglesias en sus ciudades).
* Hablan de perdonar, pero no perdonan.
* Hablan de no señalar, pero señalan.
* Hablan de servir, pero no sirven.
* Hablan de no juzgar, pero juzgan, y mucho.
* Hablan de dar, pero no dan y quitan.
* Hablan de discreción, pero chismean.
* Hablando de unidad, pero solo para su propio grupito, del resto están bien divididos…
* Hablan de santidad, pero no la practican.
* Hablan de humildad, pero son prepotentes.
* Hablan de misericordia, pero se la niegan al caído.
* Hablan del Reino de Dios, pero construyen un imperio personal.
* Hablan de paz, pero no la buscan…
“Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena” (Tito 1:16).
Tienen excelentes palabras, el problema son sus acciones.
Es fácil hablar a la defensiva, a la ofensiva, por una herida, por fe, por convicción, por un paradigma, por educación, por el estado de ánimo, por interés, por ignorancia, por necesidad, por competir, por miedo, por inspiración, por sobresalir, por enseñar, por reñir o hablar por hablar… Pero HACER lo que hablamos o predicamos es otra historia, porque como dice el refrán: “Entre el dicho y el hecho hay un gran trecho”.
Dios Sí es coherente (Col 1:17) porque sus palabras se reflejan en sus acciones y su carácter no cambia (Mal 3:6).
Ser coherente es ser sincero, es ser veraz, es ser íntegro, es ser constante, es ser auténtico, es ser claro, es ser responsable, es ser confiable, es ser leal a tus palabras, consecuente a lo que enseñas, fiel a lo que profesas…
Ser coherente es un llamado y mandato de Dios: “Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos” (Jr 32:39).
El Señor Jesucristo vivió en conformidad a sus enseñanzas…