18/05/2026
Lágrimas
Historia real, me pasó hace poco.
Mi estudiante José no era de los chicos sobresalientes en matemáticas o inglés, ni tenía todas las notas en 90, pero había algo en él, que lo hacía sobresalir: se esforzaba más que los demás. Siempre estaba atento para que la pantalla inteligente nunca se apagara, me ayudaba con la limpieza del aula, con la repartición de trabajos. Siempre dispuesto, respetuoso, atento a aprender.
Un día estaba revisando su trabajo, era una tarea que había dejado el día anterior y que algunos no hicieron. Él se tocó dos veces en el pecho y muy orgulloso dijo: "yo sí la hice".
Lo miré, sonreí y le dije: " Me encanta ver lo mucho que te esfuerzas, estoy muy orgullosa de ti". En aquel momento José escondió la mirada y se puso de espalda para que no le viera. Lo toqué en el hombro y le pregunté si estaba bien y cuando me miró sus ojos estaban brillantes; dos hermosas lágrimas rodaban por sus mejillas. Solo atinó a decirme: "Gracias miss".
Cuéntame en los comentarios alguna experiencia similar que hayas vivido con tus alumnos.