09/05/2026
San Lucas 6, 1-5
Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: "¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?"
Jesús les respondió: "¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres".
Y añadió: "El Hijo del hombre también es dueño del sábado".
Reflexión:
Este pasaje comienza con un dato relevante que representa parte del problema de fondo, todo esto ocurre en sábado, el día de la semana que el pueblo judío dedicaba al Señor, el Shabbat cuyo nombre significa “cesación” o “descanso”; para el pueblo de Israel no es simplemente un día sin trabajo, sino un tiempo santo, consagrado a Dios. Está inspirado en el séptimo día en el que Dios descansa después de la creación, ese día está dedicado a Dios.
No sabemos de dónde venía Jesús con sus apóstoles, pero Mateo agrega que tenían hambre, lo que nos hace suponer que, como en otras ocasiones, ni siquiera habían tenido tiempo de comer y les había alcanzado el Shabbat. ¿por qué se molestan los fariseos? Porque consideraban que al arrancar las espigas y restregarlas en sus manos estaban trabajando, y eso está prohibido.
La ley se había convertido en el fin y no en un medio para llegar a Dios, lo importante era cumplir y no que la observancia de la ley me llevara a la santidad. Quizá pensamos que por “ir a la iglesia ”, o todas las mañanas oramos con eso “ya estamos cumpliendo” y por lo tanto nos sentimos merecedores de la salvación.
Jesús claramente dijo que no vino a abolir la ley sino a darle plenitud y con eso nos dice que el amor está por encima de todo, el objetivo es vivir en el amor de Dios y compartir ese amor con los demás. No es que hacer esas prácticas sean malas o innecesarias, las prácticas son buenas, son necesarias para poder tener una vida espiritual sana y eso se traduzca en una vida generosa al servicio de los demás.
Jesús desea mostrar que el sábado es suyo, porque Él es verdaderamente el Hijo de Dios, y que es el día en el que los hombres deben dedicarse a Dios y a los demás. Liberar a las personas del mal, practicar la fraternidad y compartir.
Salgamos con ese espíritu de darle gloria a Dios con nuestras vidas, hagamos algo diferente para servir a los demás, para compartir tu vida en comunidad. No “dejemos a Dios en la Iglesia” más bien permitamos que entre a nuestras vidas y que se manifieste a través de nuestras acciones. Amen.