12/21/2025
Madurez espiritual: el gran déficit en la iglesia
Introducción
Hoy vemos un fenómeno preocupante: el sentido común espiritual parece mu**to en muchas congregaciones. No es solo un problema de jóvenes; adultos y líderes también muestran falta de discernimiento. La comida espiritual que se les da es adulterada, incompleta o poco fundamentada. La consecuencia: niños espirituales permanecen en la iglesia sin crecer, repitiendo lo que oyen sin entenderlo ni aplicarlo.
Nos preguntamos: ¿por qué sucede esto?
La Biblia no nos da la causa directa de la falta de madurez, pero sí nos da principios claros para evaluar, corregir y crecer.
I. La madurez espiritual: definición bíblica
1. Madurez no es edad ni tiempo de congregación, sino plenitud en la fe y discernimiento de la palabra.
Hebreos 5:12-14: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los principios elementales de las palabras de Dios… Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez…”
Nota didáctica: “Alimento sólido” = enseñanza profunda, estructurada y bíblicamente correcta. “Bebés” = quienes reciben doctrinas simples y superficiales sin aplicarlas.
2. Indicadores de madurez:
Capacidad de discernir entre enseñanza verdadera y falsa.
Vida coherente con los principios de la Escritura.
Fruto espiritual en la vida personal y comunitaria (amor, paciencia, dominio propio, fe firme).
II. Causas del déficit de madurez
1. Alimento adulterado
Mensajes superficiales centrados en milagros, prosperidad o emociones.
Ejemplo: enseñanza de un versículo aislado sin contexto ni aplicación (2 Timoteo 2:15).
2. Falta de disciplina espiritual
Oración, lectura bíblica, estudio profundo y obediencia son esenciales.
Ejemplo: un líder que predica pero no estudia la Biblia correctamente; su mensaje es emocional, no doctrinal.
3. Liderazgo inmaduro
Líderes que no han sido moldeados ni probados según los requisitos bíblicos.
1 Timoteo 3:1-7, Tito 1:5-9 muestran los criterios de carácter y vida personal.
4. Dependencia de tradiciones humanas
La iglesia repite patrones culturales o emociones compartidas sin verificar con la Palabra.
Ejemplo: repetir “decretos” o “palabras de fe” sin base bíblica.
III. Consecuencias de la inmadurez
La congregación se conforma con lo superficial.
Los miembros no aplican la Palabra y permanecen niños espirituales (Efesios 4:14).
La iglesia pierde su autoridad doctrinal y es vulnerable a falsas enseñanzas.
Líderes y miembros confunden emoción con Espíritu Santo, sensación con dirección divina.
IV. Camino hacia la madurez
1. Alimentarse de la Palabra sólida
Hebreos 5:14: “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez…”
Leer, estudiar, meditar y enseñar.
2. Disciplina personal
Oración diaria, ayuno, estudio y reflexión personal.
Ejemplo práctico: plan de estudio semanal con lectura de un libro bíblico completo.
3. Evaluar líderes
No seguir ciegamente; examinar palabras, estilo de vida y fruto espiritual.
1 Tesalonicenses 5:21: “Examinadlo todo; retened lo bueno.”
4. Aplicar la Palabra
La madurez se demuestra en obediencia y transformación, no solo en conocimiento teórico.
V. Reflexión final
La madurez no es un accidente, ni un privilegio de pocos; es resultado de disciplina, estudio y aplicación de la Palabra. No podemos culpar únicamente a los pastores: cada creyente tiene responsabilidad personal (Filipenses 2:12).
Una iglesia madura es capaz de discernir, enseñar, corregir y crecer, y evita el alimento adulterado que mantiene a la mayoría en niñez espiritual.
Nota final: La madurez se mide por frutos, discernimiento y obediencia, no por años de membresía ni cantidad de emociones experimentadas. La necedad no es solo joven; es un mal generalizado que se combate con Palabra, oración y práctica.