07/15/2026
Cuando lleguen los momentos más difíciles a tu hogar o a tu vida, recuerda que llegarán. A veces lo harán poco a poco; otras, de repente y sin previo aviso.
No importa cómo lleguen esas pruebas ni cuán fuertes parezcan. No permitas que cambien el amor que hay en tu corazón, tu carácter, tu fe ni la persona que Dios está formando en ti.
Nunca olvides esto:
Dios es tan grande que convirtió mi etapa más oscura en el comienzo de mi mayor crecimiento.
Transformó mis pérdidas en aprendizaje, mis lágrimas en fortaleza y mi dolor más profundo en el testimonio más poderoso de Su fidelidad.
Lo que el enemigo intentó usar para destruirme, Dios lo usó para formar mi carácter, fortalecer mi fe y acercarme más a Él.
Por eso hoy no miro atrás con amargura, sino con gratitud.
Porque entendí que incluso aquello que más dolió tenía un propósito en las manos de Dios.
Y por todo… absolutamente por todo, le doy gracias.
No dejes que las pruebas cambien quién eres; permite que Dios las use para transformarte en quien Él quiere que seas.