06/18/2026
🥖 Un consejo que no pedí… pero que necesitaba escuchar.
Cuando nació mi deseo de hacer pan de masa madre fue por un video que vi de una persona cortando su pan recién horneado. Fue amor a primera vista. 😍
Parecía sencillo, pero yo no tenía vecinos que me regalaran una porción de masa madre. Así que mi primer reto fue crear la mía. Y eso me tomó aproximadamente mes y medio.
Luego vino mi primer pan.
Como muchos principiantes, encontré miles de recetas en internet y terminé eligiendo una que me pareció espectacular: llevaba harina integral, miel y arándanos. La miga se veía aireada, suave y los arándanos le daban un aspecto delicioso.
Intenté replicarla.
Dos días de trabajo después… el resultado fue un desastre. 😅
Mi miga estaba apretada, gomosa y muy lejos de lo que esperaba. Así que fui a pedir ayuda a un grupo para principiantes. Las respuestas fueron variadas, pero hubo un comentario que me marcó:
💬 “Aún no has aprendido a hacer un pan básico y ya te lanzaste a hacer un pan con inclusiones frescas.”
No me gustó mucho el tono, para ser sincera. Venía de pasar por todo el proceso de crear mi propia masa madre y estaba frustrada porque mi primer pan había salido mal.
Pero con el tiempo entendí que había mucho de verdad en ese comentario.
A veces queremos una masa madre lista en tres días.
Luego queremos hacer un pan espectacular al primer intento.
Y cuando no sale, pensamos que la masa madre no es para nosotros.
Siguiendo ese consejo, dejé de perseguir recetas complicadas y me concentré en una receta sencilla. La repetí durante semanas, haciendo pequeños ajustes en la hidratación, la harina y los tiempos de fermentación.
Y fue ahí cuando realmente empecé a entender cómo se comportaba mi masa madre.
La paciencia no es la parte más emocionante de la masa madre… pero sí una de las más importantes. ❤️🥖
¿Y ustedes?
🤔 ¿Qué consejo o comentario cambió su manera de ver la masa madre?
Los leo en los comentarios.