07/25/2026
Una fórmula nos da orden, claridad y cierta seguridad. Es como pensar: “si sigo estos pasos, o este procedimiento, entonces me tiene que funcionar”.
Y sí, una fórmula, un proceso, un sistema, un paso a paso pueden ayudar. Pueden ahorrarte tiempo, darte dirección y evitarte algunos errores.
Pero el problema empieza cuando tomamos una fórmula como si fuera una regla general para todos.
Lo que le funcionó a alguien, le funcionó en su momento, con sus recursos, su experiencia, sus contactos, sus oportunidades y también con sus limitaciones.
Cuando cambia el contexto, también puede cambiar el resultado.
Por eso creo que antes de buscar fórmulas, deberíamos aprender a desarrollar principios.
¿Y qué es un principio?
Para mí, un principio es entender el fondo de las cosas: por qué algo funciona, en qué condiciones funciona, qué lo sostiene y cuándo deja de funcionar.
La fórmula debería nacer después de comprender el principio, no antes.
Dicho de otra manera: una fórmula es como memorizar un mapa, pero entender principios es aprender a leer el Mapa.
Y cuando aprendes a leer el Mapa, no dependes solamente de una ruta. Puedes adaptarte, tomar mejores decisiones y seguir avanzando aunque el camino cambie.