06/11/2026
🇨🇴🇻🇪‼️ | El candidato presidencial Iván Cepeda volvió a abrir la puerta a una eventual Asamblea Nacional Constituyente durante una entrevista con Noticias RCN, insistiendo en la tesis de un supuesto “Acuerdo Nacional” como eje de su proyecto político. El problema es que el concepto sigue siendo ambiguo: no ha explicado en qué consiste, quiénes lo integrarían ni cuáles serían sus límites institucionales.
La discusión no es menor. En América Latina, las constituyentes han sido utilizadas por gobiernos de izquierda radical para desmontar el equilibrio democrático y concentrar el poder. El caso más evidente fue el de Hugo Chávez en Venezuela, donde la Constituyente terminó debilitando el Congreso, subordinando las cortes y abriendo el camino a la permanencia indefinida del chavismo. Luego, Nicolás Maduro profundizó ese modelo mediante una Asamblea controlada por el oficialismo.
En Colombia, una Constituyente tendría facultades para modificar pilares esenciales del sistema político. Podría alterar la separación de poderes, cambiar el funcionamiento del Congreso, reformar el modelo económico y hasta redefinir aspectos centrales de la Constitución de 1991. Juristas y sectores de oposición han advertido que ese mecanismo, sin límites claros, puede convertirse en una herramienta para desmontar contrapesos democráticos.
Cepeda ha intentado moderar el debate hablando de diálogo y consensos, pero en distintos escenarios no ha cerrado del todo la puerta a una reforma constitucional profunda. Medios nacionales han registrado cómo el candidato mantiene una posición ambigua frente a la propuesta que también ha promovido el presidente Gustavo Petro.
La experiencia venezolana sigue siendo el principal espejo de advertencia para quienes observan con preocupación este tipo de discursos. Lo que comenzó allá como una promesa de “refundar la democracia” terminó derivando en persecución política, crisis económica, destrucción institucional y éxodo masivo. El debate, por eso, dejó de ser retórico: una Constituyente nunca es un juego inocente cuando el poder busca reescribir las reglas a su medida.