04/06/2026
Avenida 18 de Julio y Yí
Año 1941
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En los sectores medios de la ciudad, la moda femenina de los años cuarenta registró una transformación profunda. Las estructuras rígidas del pasado cedieron ante la practicidad que imponían la vida urbana y el contexto bélico: el traje sastre con hombreras marcadas, la falda recta hasta la rodilla y el pantalón holgado de corte masculino definieron una silueta nueva, funcional y discreta. El sombrero cotidiano fue abandonado con sorprendente decisión; en su lugar, el cabello largo con ondas pronunciadas y los labios oscuros concentraban toda la carga estética de una vestimenta que elegía la sobriedad sin renunciar al carácter.
El guardarropa masculino de ese mismo sector preservó su formalidad, aunque también se depuró. Los sacos cruzados de solapas anchas desplazaron al chaleco como prenda de protocolo, y el pantalón adoptó un corte más ceñido que el de las décadas anteriores. Lo que no cambió fue el sombrero —fedora u hongo— vigente como código visible de respetabilidad y posición social.
La calle Yí lleva el nombre del río homónimo del interior del país, incorporado al nomenclátor urbano mediante el Plan Lamas de 1843. Durante la Guerra Grande, el intelectual Andrés Lamas propuso denominar las calles transversales con los grandes ríos nacionales, buscando fijar la geografía patria en la memoria colectiva. El término es de origen guaraní y admite dos lecturas: «río diminuto» —de î (agua) e i (pequeño)— o «río resistente», aludiendo a una corriente que no merma en las temporadas secas.
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Fotografía original: Hart Preston — LIFE
Colorización digital: Santiago Presentado
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