05/07/2024
VIERNES FRÍO, HELADO, NOSTÁLGICO
En este viernes frío de Julio, donde la soledad pesa y se calienta entre leñas secas en el calor hogareño; me planteo la vida misma.
A mis treinta y un años, siendo una mujer “realizada” para el mundo, no pienso en otra cosa que no sea la soledad.
Muchos autores han escrito sobre la soledad, pero, ¿qué hay de lo que sentimos?. Vemos a la soledad como consejera, amiga, aliada. La soledad nos da libertad, nos llena de cosas placenteras y permite que nos quedemos en ella porque pareciera que los problemas del mundo pesan menos.
La soledad esconde trucos mágicos como ponernos en un lugar de placer, de “popularidad”, porque si, es popular decir que no estamos con nadie y poder vagar en los placeres del mundo. A todos nos gustan los placeres mundanos, el coqueteo, el vibrar de un teléfono teniendo muchos mensajes por contestar.
Si nos ponemos a analizar el costo de esta soledad, ¿estamos dispuestos a pagar el precio de este estado?. Toda esa magia que encierra la palabra es la que nos deja más fríos, más reacios y conflictivos. Sin embargo es la misma soledad la que nos lleva a viernes helados, domingos depresivos o logros egoístas.
Hoy, mientras avivo el fuego de un invierno fatal, donde parece un eterno invierno, me pregunto:¿estaré dispuesta a abrazar la soledad de forma permanente?.
En otros tiempos culparía a alguien por tantos sentimientos sin explicación pero hoy en día sé que debo culparme a mi.
Me culpo todos los días por haber perdido la ilusión del amor, me culpo por “madurar” y pensar las cosas de manera racional. Me cuestiono todo el tiempo como si la filosofía fuese digna de mí y en ella encontrara la calma que estoy necesitando.
“Necesitando” esa palabra con la cual me crié y todo el tiempo me recuerda que necesito esforzarme para que los anhelos de los demás sean conseguidos pero lo que realmente necesito es aprobación del resto, sentirme útil, parte, importante.
Concluyendo esto, lo cual surgió sin un motivo, se y siento en lo profundo del corazón que “no te necesito para nada pero te quiero para todo”.
Si en algún momento soy recordada que sea por esa frase y que sirva a los que quiero para todas las decisiones que deseen tomar en la vida.
Que sobren motivos, nostalgias, momentos y letras para plasmar lo que el alma no puede explicar.