28/04/2021
¿Sabías que las aves se deprimen como los humanos? ¿Qué se sienten vulnerables y solas? ¿Incluso que algunas se suicidan? Sí, algunas aves cuando se sienten mal se van a una cueva a dejarse morir...
Me impactó ese pájaro y me hizo parar y tomarle una foto. Al parecer alguien le desbarató su nido y lo desplazó de su hábitat, y ¿Qué hizo? ¿Se arrancó las plumas y se echó a morir? ¡No! Hizo un nuevo nido encima de un semáforo. Ese pájaro sigue haciendo aquello para lo que fue creado a pesar de las devastadoras circunstancias.
Sobreponerse de una quiebra financiera no es fácil, sobreponerse de la muerte de un ser querido no es fácil, sobreponerse de un divorcio no es fácil, sobreponerse de una discapacidad o enfermedad no es fácil, pero por más difícil que sea sobreponerte, rendirte no es una opción.
La Biblia dice: "Observen atentamente las aves del cielo..." (Mt 6:26); y de esta ave podemos aprender de su capacidad de afrontar una situación traumática, su capacidad de recuperarse con optimismo, su capacidad de adaptarse y superar el mal tiempo. Eso se llama resilencia.
Haz aquello para lo que Dios te creó, hazlo herido, hazlo débil, hazlo temblando, hazlo llorando, hazlo arrastrándote, hazlo con dudas, hazlo con miedo, pero ¡HAZLO! Debes luchar hasta el último aliento.
Sal de la cueva de la resignación, de la cueva del victisismo, de la cueva del cinismo y recupera la capacidad de soñar... ¡Vuelve a vivir y a soñar! Porque Dios es tu hacedor y con Su diestra te sostiene.
"El llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría" Sal 30:5.