09/04/2026
Lo que se vio en ese video no sorprende, indigna. Es el reflejo de una gestión desastrosa, de un jefe de seguridad que nunca entendió dónde estaba parado. Se le olvidó que esto es fútbol, que aquí hay pasión, cultura de tribuna y una hinchada que siempre ha estado en las buenas y en las malas.
Porque sí, parece que para este señor el hincha era el enemigo… “un peligro” (qué ironía). Mientras tanto, las verdaderas fallas de seguridad —por falta de conocimiento y criterio— ocurrieron más de una vez, poniendo en riesgo la integridad del fanático local. Ahí sí no hubo control, ahí sí no hubo protocolos.
La realidad es clara: la gente ya ni quería ir al estadio. Entre abusos, arbitrariedades y decisiones absurdas, se encargaron de apagar la fiesta. Y eso tiene responsables.
La hinchada —barra popular y tribuna principal— exige respeto. Queremos un estadio donde se pueda vivir el fútbol como es: cantar, alentar, colgar una bandera, expresarse sin ser tratado como delincuente. Eso no es un favor, es parte de la esencia del fútbol.
El que ocupe este cargo de jefe de seguridad de un equipo de fútbol : que tenga conocimiento, que respete los protocolos de seguridad deportiva y, sobre todo, que respete al hincha. Porque el hincha local siempre debe ser la prioridad, no el problema.
Y a los directivos, el mensaje es claro: aquí estamos, dispuestos a dialogar. Queremos una mesa de trabajo seria entre hinchada y dirigencia. Pero que quede claro: no queremos más improvisados ni más gente que vea al hincha como enemigo.
El estadio es nuestra casa. Y se respeta.