21/05/2026
El venezolano Santiago Fernández Saín solo tenía 27 años cuando recibió dos estrellas Michelin por Maz, el restaurante que lideraba en Tokio. Y enfatizo: no fue una estrella, sino dos de un solo golpe. Esa es toda una hazaña que, a pesar de lo joven del chef, habla de muchos años de trabajo, conocimiento acumulado y dedicación a la cocina.
Santiago es de esos raros especímenes que conocen su pasión desde muy pequeños y se enfoca en ella casi al mismo tiempo que aprende a leer, escribir, sumar y restar. En su caso, todavía estaba en preescolar cuando cocinó su primera «salsa» (que no era tal) y a los 14 años ya pasaba sus noches en Alto, el reconocido restaurante del chef Carlos García, aprendiendo el oficio. A los 17, después de graduarse en el Colegio Integral El Ávila, comenzó a estudiar Cocina en el Basque Culinary Center, en España, y al terminar saltó a famosos restaurantes, como el peruano Central, de Virgilio Martínez, que ha ocupado el número 1 en el ranking The World 50 Best.
Pero, en el ínterin, hay muchas anécdotas divertidas y reveladoras sobre cómo se forma un gran cocinero, incluso mucho antes de pararse frente a una cocina profesional. Por ejemplo, cuando estando adolescente pidió un soplete de cocina y su papá le trajo un soldador con bombona de gas incluida (y eso usaba) o la vez que sirvió una capresa «derretida». Y sobre esas vivencias nos cuenta en esta entrevista, además de adelantar sus planes sobre el futuro inmediato y de contar cómo se vive con el brillo de dos Michelin (y la mirada del mundo encima).
Si quieres leer la entrevista completa por Giuliana Chiappe () ingresa a elestimulo.com/bienmesabe. Si se te dificulta el acceso a la web con ciertos operadores o desde algunas zonas del país te recomendamos utilizar una VPN.