Jorge Brito

Jorge Brito "I go through life like a Karate Kid"

Habían pasado exactamente tres meses desde la última vez que bajé a La Guaira con mi familia. En aquel viaje fui buscand...
07/09/2026

Habían pasado exactamente tres meses desde la última vez que bajé a La Guaira con mi familia. En aquel viaje fui buscando reiniciar; trajimos piedritas para el jardín y comimos muchísimo. Justo una semana después de eso, pasó todo. Y aunque no dejé de bajar desde entonces, las condiciones ya no eran las mismas.

Este fin de semana decidí irme en moto buscando exactamente lo mismo de antes: escapar, descansar y desconectarme.

Me levanté a las 5:00 a.m. y arranqué. No pensé que rodaría tanto. Llegué a mi primer spot en Playa Pelúa: estaba intacta, pero completamente cerrada. Seguí rodando y me di cuenta de que el sismo no solo sacudió la zona que yo pensaba, lo sacudió todo. Fueron demasiados kilómetros de mar y soledad.

Al llegar a Los Caracas, ver algunos restaurantes abiertos y ciclistas en la vía me devolvió un poco la emoción. Un amigo de Pelúa me escribió y, al llamarlo, me contó que aún no los dejan trabajar. Continué por la costa y paré a desayunar en Quebrada Seca. Esos pueblitos siguen intactos pero aislados; llevan tres meses sin ver mucha gente y todos me preguntaban lo mismo: “¿Cómo vio La Guaira?”.

En el camino me encontré con otro amigo, el que nos cuidaba en Playa Larga, y verlo me dio muchísima tranquilidad. Llegué ahí a las 7:15 a.m. y caí profundo; me quedé dormido frente al mar.

Cuando desperté, la escena había cambiado. Había dos parejas cerca y me sorprendió ver cómo el señor Joel salió enseguida a buscar gas para montar sus empanadas. Al rato llegaron dos familias y, de repente, esa playa tan inmensa empezó a sonar distinto. Sonaba a vida otra vez.

Almorcé con la sensación de no querer regresar. Ya de subida, me paré en el río de Todasana, me bañé y compré coco, sintiendo que de alguna manera debía aportar algo.

De regreso tenía una sola cosa en mi cabeza: Estamos en deuda con la gente de La Guaira.

05/09/2026

Así nos vemos los 40+

Si no subo foto en el gimnasio, asuman que me secuestraron o peor, porque no voy a otro lado.
03/09/2026

Si no subo foto en el gimnasio, asuman que me secuestraron o peor, porque no voy a otro lado.

01/09/2026

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“Una musculosa más…”El mensaje de la foto me llegó hoy a las 7:56 AM. Y aunque hace un tiempo me habría afectado, hoy so...
27/08/2026

“Una musculosa más…”

El mensaje de la foto me llegó hoy a las 7:56 AM. Y aunque hace un tiempo me habría afectado, hoy solo me confirma por qué elijo cada mañana el estilo de vida que tengo.

Una vez me dijeron: “tú lo único que haces es ir al gimnasio”. Y sí. Hace mucho (pero MUCHO) tiempo que no me llama la atención una rumba, no tomo alcohol, no bailo, odio el karaoke, tengo poca batería social y soy totalmente intolerante al bochinche.

Para algunos, ser “solo un musculoso más” es un insulto. Para mí, “solo venir al gimnasio” ha sido el pilar que sostiene mi vida. Muchas veces he llegado triste, sin ganas de nada, y me he obligado a entrenar solo por la certeza absoluta de que al terminar me voy a sentir mejor. El gimnasio se convirtió en mi refugio y mi ventana de paz.

Aquí construí una familia increíble que me recarga de energía. Abrazo, beso, me río y hablo con todo el mundo a las 5:00 AM, porque sé que el resto del día me toca asumir la responsabilidad de ser jefe y papá (y toca no ser tan divertido).

Madrugar a diario me ha enseñado una disciplina, una constancia y un compromiso que pocas personas conocen. Esto ha hecho por mi vida más que cualquier otra cosa: me llenó de una seguridad genuina que jamás había tenido. Estar enfocado en construirme a mí mismo me ocupa el tiempo, la mente y la energía. Por eso no me queda espacio ni necesidad de andarle pagando mis frustraciones a nadie, ni de andar reflejando mis propias inseguridades atacando a desconocidos detrás de un teclado.

Si cuidar mi mente, ser responsable con mi familia y elegir la disciplina sobre el exceso me hace “una musculosa más”... entonces lo llevo con bastante orgullo.

Un retrato no siempre busca mostrar tu mejor ángulo; a veces solo muestra la verdad.No me gusta peinarme, pero me gusta ...
25/08/2026

Un retrato no siempre busca mostrar tu mejor ángulo; a veces solo muestra la verdad.

No me gusta peinarme, pero me gusta sentirme bonito, algo que depende 100% de cómo me levante a mirarme. Si no me siento así, el día entero se me pone gris. Odio cortarme el cabello y me da pereza comprarme ropa. Mis verdaderos gustos son más simples: comer rico y que mi gente sea feliz. Me calma ordenar todo a mi alrededor, aunque no me considero una persona ordenada.

Tengo una regla radical: si algo solo “medio sirve”, se va a la basura. No reparo, no reciclo, no acumulo nada. Y aplico exactamente la misma tijera a mi existencia. En mi vida personal no hay espacio para lo efímero ni sobra nadie; los que están, importan de verdad. No guardo rencores ni pierdo el tiempo odiando, solo avanzo. Si algo o alguien no me importa, sencillamente se vuelve invisible. Las críticas no me rozan.

Soy visceral, directo y sin capas. Y sí, si te hago bullying, felicidades: ese es mi lenguaje de amor.

Ni todo este esfuerzo (ni esta se*******ad) me salvan del “Usted”...
17/08/2026

Ni todo este esfuerzo (ni esta se*******ad) me salvan del “Usted”...

Dicen que los Frenchies son caóticos, pero nadie te advierte cuánto amor cabe en este gordo manipulador.Lecter es nuestr...
09/08/2026

Dicen que los Frenchies son caóticos, pero nadie te advierte cuánto amor cabe en este gordo manipulador.

Lecter es nuestra sombra, el que me asusta ladrándole a fantasmas, el que se cae a peos en mi cara y el que necesita público para poder comer. Cero privacidad, 100% de amor incondicional.

Claro que me gustan mis ojos, aunque me niegue a aceptar la presbicia. La verdad es que van cambiando de color todo el t...
06/08/2026

Claro que me gustan mis ojos, aunque me niegue a aceptar la presbicia. La verdad es que van cambiando de color todo el tiempo: al despertar o cuando me molesto se ven bastante verdes; en la playa toman un tono tirando a amarillo, y cuando estoy triste se ponen de un color miel profundo, aclarándose todavía más si llego a llorar. Sinceramente, esa mirada de rabia o de tristeza no me gusta nada.

Pero me reconozco en ellos: siempre he sido curioso y extremadamente observador, de los que dicen todo solo con mirar, como si tuviera subtítulos en los ojos. Lo que más me gusta es notar cómo cambian cuando estoy bien, cómo se me iluminan al ver a la gente que quiero y, sobre todo, cuando me despierto al lado de mi Chipi.

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