17/03/2021
Reconectando nuestro ser natural…
¿Te has preguntado por qué dejamos ser parte de la naturaleza?
Resulta que actualmente estamos tan agobiados con las tareas y oficios que nos ocupan la gran parte de nuestras vidas, que olvidamos algo importante, NOSOTROS somos parte importante de la naturaleza, a ella debemos que podamos respirar y percibir el calor que nos envía el sol, la brisa que nos refresca en las tardes o noches y los ruidos naturales que, algunas veces nos alegran la mañana.
Les voy a contar algo que me sucedió hace poco y forma parte de esta reflexión que les quiero dejar.
Hace unos días, envuelto en preocupaciones y quehaceres me comenzó una cefalea terrible, que no me dejaba pensar ni hacer, por lo que decidí simplemente dejar todo a un lado y subir a la terraza un rato, Y WOW, la brisa fenomenal que estaba haciendo me hizo recostarme de una pila de ladrillos (debo acotar que me sentía tan plácido en ese momento que no me incomodó para nada la dureza de los ladrillos) y allí me quedé mirando fijo al cielo (ese inmenso azul infinito) y disfruté el vaivén de las nubes… contemplé el delicioso planear de unas aves (muy, pero muy arriba, casi tocando las nubes, por momento sentí que se perdían entre ellas) miniaturas surcando muy hábilmente en el aire… Imagine que yo estaba allí también disfrutando de esa libertad que ellas poseen… 10, 15 minutos mirando fijamente todo este espectáculo en primera fila y olvidé mi cefalea.
Me reconecté con mi ser natural, algo tan simple pero que olvidamos hacer aunque sea unos minutos al día.
Recostarse bajo la sombra de un árbol, disfrutar de las bondades que nos pueda brindar su fruta, compartir esos momentos con personas sumamente especiales, observar detalladamente cada color y percibir cada olor, si es de noche, contemplar las estrellas.
Sembrar una planta floral y colocarla en algún rincón de la casa, tener a la vista esa majestuosidad, ese verde, ese pedacito de naturaleza a nuestro alcance…
Yo sé que a veces parecen cosas tontas, pero… Hey, la tierra nos está pidiendo a gritos que comencemos a formar parte de ella, que la cuidemos porque es nuestro hogar, QUE LA VIVAMOS, que comencemos a sentirnos “Como En Casa” cada vez que volteemos a los lados.