17/12/2022
Entre las miles de reliquias que se atesoran en el British Museum de Londres, hay una pieza que despierta un enorme interés desde hace décadas. Más allá de por su valor artístico, la pieza ha sorprendido a nivel científico.
La razón por la cual esta copa es tan especial es el sorprendente cambio de color que experimenta bajo la luz: al iluminarla exteriormente, parece ser gris verdosa pero, si se ilumina desde dentro, muestra una fuerte tonalidad rojiza.
Una curiosa copa romana cambia de color según la luz que incida en ella. Y el secreto está en su curiosa composición, según ha desvelado la nanotecnología.
Se trata de una copa romana única, la copa de Licurgo, un vaso de vidrio romano que data del siglo IV d.C. y en el que, según los historiadores, se representa la victoria de Constantino I sobre Licinio. En ella aparece tallada la muerte del rey Licurgo, gran enemigo de Dionisio, el dios griego del vino. En esta versión del mito, el rey trató de acabar con una de sus ménades, la ninfa Ambrosía. Ella se transformó en una vid y se fue enrollando alrededor de Licurgo hasta que lo mató.
Pero ¿cómo es posible que cambie de color de esta manera tan evidente? ¿De dónde viene este dicroísmo? A pesar de tener constancia escrita de la existencia de la copa desde 1845, no fue hasta 1990 cuando los científicos consiguieron resolver este misterio utilizando una moderna técnica de análisis, el microscopio electrónico de transmisión.
El secreto de este cambio de color se encuentra en el cristal con el que está fabricada; o más bien, en las diminutas partículas esféricas de diferentes metales incluidas en este cristal. Estas pequeñas partículas, llamadas nanopartículas, principalmente de oro y plata tienen diámetros que van de 50 nanómetros a 100 nanómetros, es decir, mil veces más pequeñas que un grano de sal.
En este punto, es razonable preguntarse si los romanos conocían las leyes físicas que regían estos fenómenos o si simplemente la creación de estos objetos se debió a una mera casualidad. Casi con total seguridad, esto será un enigma que nunca se resolverá pero lo que sí se sabe es que el empleo de nanopartículas con fines ornamentales no fue un secreto que desapareció con el final del Imperio Romano.
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/cuando-el-arte-se-encuentra-con-la-nanotecnologia_19118