09/11/2025
“TOMABA IBUPROFENO TODOS LOS DÍAS… HASTA QUE YA NO PUDO COMER SIN DOLOR”
Daniela, 32 años, sufría dolores de cabeza frecuentes por el estrés del trabajo. En su cartera siempre llevaba ibuprofeno, “por si acaso”. Lo tomaba varias veces por semana, a veces en ayunas, sin imaginar que ese hábito silencioso estaba dañando su estómago. “Si me alivia, debe ser bueno”, pensaba.
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Con el tiempo, empezó a sentir ardor en la boca del estómago y náuseas al comer. Lo atribuía a la comida rápida y al café. Pero las molestias se intensificaron: el dolor aparecía incluso con el agua, y una noche, tras vomitar, notó sangre. Asustada, acudió al hospital.
Los estudios revelaron gastritis erosiva por uso repetitivo de antiinflamatorios no esteroides (AINEs). El médico le explicó que medicamentos como el ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco inhiben las prostaglandinas, moléculas que protegen la mucosa gástrica. Sin esa barrera, el ácido del estómago la fue “quemando” poco a poco, generando inflamación y pequeñas úlceras.
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🩺 Lecciones prácticas:
• No tomes AINEs de forma frecuente o prolongada sin supervisión médica.
• Evita tomarlos en ayunas: aumenta el riesgo de irritación gástrica.
• Si tienes dolor crónico, consulta: existen alternativas más seguras según el caso.
• El ardor, las náuseas o el dolor abdominal persistente no deben ignorarse.
• El abuso de analgésicos puede causar gastritis, úlceras e incluso sangrado digestivo.
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Daniela logró recuperarse con tratamiento, dieta blanda y la promesa de nunca volver a automedicarse. Su historia demuestra que el alivio rápido puede salir caro, y que la prevención comienza con una simple pregunta: ¿realmente necesito este medicamento hoy?
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Caso educativo, no sustituye la valoración de un profesional.
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