09/12/2024
Este texto fue leído en la sesión del 10-10-2024 de la serie de Disputaciones Intempestivas realizadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, durante la semana del 7 al 11 de octubre del año en curso.
En términos técnicos, esta composición es lo que en la escolástica medieval recibía el nombre de ‘articulo’: una pequeña —nótese el sentido diminutivo de la morfología de esta palabra— disposición de partes en función de un propósito heurístico-retórico-pedagógico. El contexto del escrito es una disputación (dis-putatio) en torno a la hipótesis de que “el ser es por interpretación”.
No está demás dejar sentado que, aquí, la voz ‘disputación’ no significa diatriba ociosa, reyerta dialéctica o esgrima verbal para ‘tener la razón’ —lo que sea que ello signifique— y derrotar a un eventual oponente. En el ámbito de la reflexión rigurosa y del diálogo filosófico, disputar es una vía específico de buscar respuestas verdaderas a problemas teóricos, consistente en seleccionar argumentos ajenos, interpretarlos con honradez y coherencia, esclarecerlos (‘podarlos’), objetar inconsistencias teóricas y presentar tesis alternativas propias.
La estructura concreta de este artículo procura ajustarse a esquemas como los armados por santo Tomás de Aquino y Francisco Suárez —operación que, desde luego, no implica la inexcusable pretensión de volar a la altura de las cumbres especulativas en que ellos lo hicieron—, sin sucumbir a rigorismos que impidan el recurso a giros expresivos y expositivos de nuestro tiempo. En el plano ideológico, se notará de inmediato que este recurso a la disputación responde sin ambages a una actitud laica, secular.
—Josu Landa
Pensamiento